Causa en Común @ Policía Honesta - Enero 2017, 2017!

 

Recuperar la confianza de los ciudadanos, tarea inmediata del gobierno

 

La Encuesta Nacional de Acceso a la Información Pública 2016 mostró una amplia desconfianza de los ciudadanos en las instituciones gubernamentales y en la información que presentan como consecuencia de la falta de resultados en las políticas de seguridad implementadas en los últimos años.  

 

Los resultados de esta encuesta (ENAID 2016) mostraron algo esperado por muchos: el desuso y desconfianza que la población tiene hacia el gobierno y hacia la información que ofrece sobre su trabajo. Esta encuesta la realizan el INEGI y el INAI con el objetivo de conocer la percepción, actitud y experiencia de la población con el ejercicio de su derecho de acceso a la información y protección de datos personales. Lo que podemos resaltar de los resultados son tres cosas: 1) El casi inexistente porcentaje de la población, 0.7%, le pide información al gobierno vía solicitudes de información; 2) La desconfianza que la población tiene sobre la información que difunde el  gobierno, 60.9% de los ciudadanos no confía en ella; y respecto al tema de seguridad pública 3) La información que más se escuchó y leyó, pero en la que se confía menos es la relacionada con la seguridad pública, narcotráfico o delincuencia.

 

Los bajos niveles de ejercicio del derecho a la información y la desconfianza que se tiene sobre dicha información es un reflejo más de la situación de deterioro del entorno político, así como de la desconfianza y pérdida de credibilidad en las instituciones gubernamentales por los nulos resultados de las políticas públicas implementadas, entre ellas claro está, las de seguridad pública. A continuación, se plantean algunos de estos resultados y la única vía para revertirlos.

 

En primer lugar, tiene que mencionarse que uno de los principales avances democráticos en México al comienzo de la década anterior fue la aprobación por el congreso mexicano de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información. La aprobación de una ley que, por un lado, reconociera el derecho de los ciudadanos a solicitar información al gobierno, y que por el otro obligara al gobierno federal a transparentar sus acciones y proporcionar información sobre éstas, representaba un nuevo panorama para combatir la corrupción y mejorar la toma de decisiones gubernamentales y el diseño de políticas públicas.

 

Si bien, la aprobación de un marco normativo a nivel federal y subsecuentemente en cada uno de los estados representó un avance, la transparencia y el acceso a la información involucran más elementos para consolidar su funcionamiento. Ríos y Cejudo (2013) consideran a la transparencia como un sistema en el que entran en juego distintos elementos que interactúan entre sí. Además del elemento normativo agregan el entorno socioeconómico al considerar que los niveles de educación, el desarrollo económico y cultura política inciden en este sistema: “un cambio en alguno de los elementos conformantes del sistema inevitablemente afecta el equilibrio de las partes; y por otra parte, la mejora aislada de algún elemento del sistema no resulta suficiente para incidir en el funcionamiento del sistema en general, también implica que en ausencia de una demanda de información no habrá estímulos para una oferta sólida, y viceversa” (Ríos y Cejudo, 2013:339). La concepción de la transparencia y acceso a la información como un sistema es importante al analizar los resultados presentados por la ENAID 2016.

 

Fuente: Ríos y Cejudo, 2013 tomado de López Ayllon 2010.

 

Respecto al primer punto: el ejercicio del derecho de acceso a la información, debe entenderse como un derecho que se construye de manera recíproca, entre ciudadanos y gobierno. Sin embargo, como se menciona al final de la cita de párrafos arriba: una ausencia de demanda de información perjudica la calidad y solidez de la información proporcionada, pero también debe reconocerse que dicha demanda surgirá siempre y cuando los ciudadanos tengan confianza y consideren útiles a sus instituciones. Se menciona esto porque la ENAID 2016 estimó que los principales mecanismos de la población para obtener información del gobierno son Las páginas de internet de los gobiernos con 44% y Acudir directamente a la oficina de gobierno con 20%, mientras que Los portales de transparencia en internet son utilizados por 15.9%, Oficinas de transparencia por 2.8%, y las Solicitudes de información tan solo por 0.7% de la población. Es decir, que la población únicamente conoce y utiliza la información que el gobierno decide dar a conocer, y un muy poco porcentaje le demanda información más precisa.

 

El segundo y el tercer punto de la ENAID 2016 en el que hacemos énfasis es la desconfianza que la población tiene en la información que proporciona el gobierno y el lugar que tiene la información en seguridad pública. Se preguntó sobre la información en trece temas distintos y se encontró que 60.9% de la población tiene algo o mucha desconfianza en lo que dice el gobierno. La información con mayores niveles de desconfianza son los Salarios de los funcionarios con 77.7%, las Elecciones con 77%, el Uso de los recursos públicos con 75.4%, y la Seguridad pública, narcotráfico o delincuencia con75%. El caso de la información de la seguridad pública resalta por dos cosas: fue la información que más escuchó o leyó la población (86.5%), pero es la información que tuvo la menor credibilidad, tan solo 2.8% de los ciudadanos dijo tener Mucha confianza en ella.

 

Como ya se mencionó, estos datos se deben a una desconfianza generalizada hacia distintas instituciones y los resultados de sus políticas. En el caso de la seguridad esta desconfianza puede verse reflejada en la cifra negra (delitos cometidos en los cuales no hubo denuncia). La gráfica muestra los niveles de confianza y desconfianza en la información en seguridad pública, narcotráfico y delincuencia, y la cifra negra que presentó la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Violencia 2016 del INEGI. Si bien los resultados de la cifra negra son altos en todo el país, las entidades con mayores niveles de desconfianza en la información gubernamental son al mismo tiempo los que presentan la cifra negra más alta, con excepciones como Chihuahua o Colima. Por otro lado, las entidades donde la población expresó una mayor confianza son aquellos que presentaron un menor porcentaje de delitos en la cifra negra: Quintana Roo, Campeche y Yucatán, entidades que han logrado mantenerse con mejores condiciones de seguridad en los últimos años, o que no han sido tan afectados por las políticas de seguridad implementadas. Estos resultados muestran algo que ha sido mencionado muchas veces: los ciudadanos no denuncian los delitos que sufren por la desconfianza en las autoridades, la ENAID 2016 vuelve a confirmar esta desconfianza que ahora se expresa en otro de los sistemas que ayudan al funcionamiento de la democracia, el de la transparencia y acceso a la información.

 

Gráfico 1. Desconfianza en la información de seguridad pública, narcotráfico y delincuencia; y cifra negra de los delitos

 

Fuente: elaboración propia con base en la ENAID 2016 y ENVIPE 2016.

 

Estos resultados representan una nueva muestra de la pérdida de credibilidad en las instituciones gubernamentales como consecuencia de la ineficacia e ineficiencia para ofrecer resultados tangibles a la población. La ausencia de resultados también ha afectado y no ha permitido la consolidación de un mecanismo de transparencia y acceso a la información, lo que ha llevado a que la información que difunde el gobierno no sea tomada en cuenta, ni valorada como útil por la población.

 

La pérdida de credibilidad en la información que encontró la ENAID 2016, y de manera específica la relacionada con la seguridad pública, narcotráfico y delincuencia es un nuevo llamado de atención a los distintos actores gubernamentales involucrados en el sistema de seguridad para diseñar políticas públicas sólidas con objetivos claros y definidos en sus distintos plazos, y que, sobre todo, se materialicen en resultados tangibles para la sociedad. Sobre todo, cuando la inseguridad es considerada como el fenómeno social que más preocupa a los mexicanos (66.4%), seguido de la corrupción (50.9%) según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2015.

 

Como fue mencionado al comienzo, la transparencia y acceso a la información debe ser entendido como un sistema, por lo que avances en la estructura normativa e institucional no son suficientes para un funcionamiento sólido. Para esto, los ciudadanos requieren resultados concretos para creer en las instituciones para más adelante demandar información que le permita involucrarse en el sistema de transparencia, así como en el de la seguridad. Es imperativo que las instituciones trabajen en la recuperación de la confianza de los ciudadanos para lograr su involucramiento en estos sistemas y la única forma de lograrlo es con resultados concretos de sus políticas públicas.

 

Bibliografía:

 

Encuesta Nacional de Acceso a la Información Pública 2016, Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática e Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/especiales/enaid/2016/

 

Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2015, Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática

http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/regulares/encig/2015/

 

Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Violencia 2016, Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática

http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/regulares/envipe/2016/

 

Ríos, Alejandra y Cejudo, Guillermo. “El acceso a la información gubernamental: análisis empírico de políticas de transparencia en cuatro países centroamericanos”. En Revista de Gestión Pública, vol. II, núm. 2. Julio-Diciembre de 2013, pp. 335-381.

http://www.revistadegestionpublica.cl/Vol_II_No_2/RiosCejudo.pdf